TEMA

OPINIÓN JUAN BOLEA

uelve Els Joglars a Zaragoza, al Teatro Principal, con una obra que hará disfrutar y reflexionar a los espectadores: El retablo de las maravillas. A partir del texto original de Miguel de Cervantes, catalogado como uno de sus mejores «entremeses», o piezas cómicas, satíricas, a mitad de camino entre los géneros clásicos pero con menor duración, la compañía de Albert Boadella enlazará una transición hacia la actualidad que abunda en talento y habilidad escénica. Sobre todo, en humor.

 

Será esa comicidad ya latente en el entremés cervantino la que vertebrará los dos tiempos de la obra con una deliciosa costura. Los personajes de Cervantes eran malandrines que pretendían estafar a los honrados habitantes de una población castellana vendiéndoles un retablo supuestamente mágico y de incalculable valor. Aquellos pícaros, alcaldes, obispos y demás poderosos del Siglo de Oro darán el salto hasta la actualidad española convertidos en políticos de hoy, en líderes religiosos o afamados chefs de cocina.

Vendiendo todos ellos sus particulares «retablos maravillosos», bien en forma de ideologías y promesas electorales, de credos y compromisos celestiales, o de platos cocinados por manos de ángeles, cuya digestión elevará a éxtasis al afortunado comensal que a muchos cientos de euros decida pagarse un cubierto.

 

A este rico desfile de ricos hombres que aspiran a desplumar a los pobres electores, creyentes o comensales, se suman asimismo los mercaderes del arte contemporáneo, vendedores también de maravillosos retablos, obras de arte mucho más revolucionarias que los cuadros de Warhol pintados con orina o las más ridículas instalaciones presentadas como luminarias del genio artístico por salas y museos empeñados en una loca carrera de compraventa de absurdas piezas.

Bajo la dirección de Boadella, el elenco compuesto por Ramón Fontseré, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Bruno López-Linares, Javier Villena, Rafa Blanca y Pep Muñoz se multiplica en roles y episodios, engranando una escena tras otra mediante ese invisible hilo del ser español transparentado en su médula original, capaz de lo mejor y de lo peor, de sacrificarse y engañar al prójimo, de rezar y vender humo, de tener demasiado o aparentar igualmente en demasía, ofreciendo a menudo a los demás una imagen trucada en beneficio propio. Espectacularidad, ingenio y crítica satírica: Els Joglars.

 

Fuente: El Diario de Aragón